Tipos de estrés: Aprender a distinguirlos para saber gestionarlos.

"Estrés", posiblemente una de las palabras que escuchamos con más frecuencia hoy día pero, ¿Qué sabemos de él? Aquí os facilito claves para manejar el estrés.


Seguramente todos/as asociamos el estrés a una situación de tensión en la cual tenemos que poner en marcha una serie de mecanismos de afrontamiento y de solución de problemas que nos ayuden a responder ante una situación determinada. Visto así suena sencillo, pero la realidad es que existen distintos tipos de estrés y las consecuencias de cada uno de ellos pueden ser muy diferentes, afectando de distinta manera a nuestra salud física y mental.


¿Cómo sé si el estrés que sufro es excesivo o puede causarme problemas de salud?


Cada vez existe una mayor evidencia científica de que el estrés, mal gestionado, excesivo y mantenido en el tiempo se relaciona con una mayor probabilidad de sufrir una variedad de enfermedades físicas (infarto, colon irritable, cáncer, ictus, etc.) y psicológicas (Ansiedad generalizada, trastorno de pánico, depresión, adicciones...). Por ello resulta imprescindible saber identificar si el estrés que pueda estar viviendo es adaptativo/ desadaptativo o si estoy sabiendo responder de forma eficaz ante las demandas que pueda estar teniendo en la vida. Vamos a clasificar los tipos de estrés, de dos formas distintas:


1. Tipos de estrés en función de su efecto:


A) Estrés positivo:


Tendemos a pensar que el estrés siempre es perjudicial, pero no es cierto. El estrés es un mecanismo básico que nos permite adaptarnos a circunstancias que puedan ser exigentes.


Este tipo de estrés sirve como un motor que impulsa nuestro comportamiento hacia el afrontamiento de una situación determinada, mejorando nuestra motivación y aumentando los recursos físicos y mentales necesarios para superar los retos.


Por ejemplo, una persona que afronta un examen importante necesita un nivel de tensión mínimo que la ayude a estar concentrada y no distraerse con pensamientos o estímulos que puedan distraerla de su meta. Igualmente, un futbolista que afronta una partido importante se beneficiará de niveles de estrés adecuados pues le ayudará a estar más concentrado y con la tensión y la energía suficiente como para afrontar de la mejor manera el reto que tiene por delante.



B) Estrés negativo o distrés:


Se refiere a una estado de angustia y sufrimiento, generalmente derivado de pensamientos anticipatorios que se basan en la creencia de que las cosas nos van a salir mal o que no vamos a ser capaces de afrontar o resolver alguna situación.


Esto genera sensación de incapacidad para adaptarnos o superar las demandas de la vida, lo que puede llevar al bloqueo mental y a dificultar el despliegue de recursos personales que puedan facilitar la solución, generando emociones y sentimientos de tristeza, frustración, incapacidad, ira, miedo, etc.



1. Tipos de estrés en función a su duración:


A) Estrés agudo:



Es el tipo de estrés más común y surge como consecuencia de las exigencias y presiones que vienen del pasado reciente o de las exigencias y presiones anticipadas de un futuro cercano.


La mayoría de las personas reconocen este tipo de estrés cuando lo viven y al ser un tipo de estrés que se localiza en el corto plazo no suele causar problemas graves a largo plazo. Los síntomas más frecuentes son malestar emocional (rabia, irritabilidad, tristeza) dolor de cabeza, tensión muscular, malestar digestivo (diarrea, dolor estomacal, acidez, etc.) y un aumento de la actividad fisiológica (ritmo cardíaco acelerado, mareo, calor, temblor de manos, alteración del ritmo respiratorio, etc.)

B) Estrés agudo episódico:


Sucede cuando las personas sufren estrés agudo con excesiva frecuencia. Suele suceder en personas con vidas desordenadas o que siempre están apuradas.


Es muy frecuente en aquellas personas que tienden a asumir muchas responsabilidades, que tienen demasiadas cosas entre manos y que no pueden organizar toda la cantidad de exigencias que se autoimponen o las presiones que reciben de otras personas o responsabilidades.


Señales frecuentes en este tipo de personas pueden ser la sensación constante de "no llegar", están siempre apuradas y parecen irritables con mucha frecuencia.


Puede surgir como una consecuencia en aquellas personas que pasan el día preocupándose por distintas cosas, teniendo incluso sensación de incapacidad para controlar estos pensamientos preocupantes. Personas que tienen la visión del mundo como un lugar hostil y amenazante donde siempre hay alguna amenaza que puede suceder.