Dependencia emocional, ¿Cómo saber si alguien es dependiente?

Todos nosotros hemos tenido/tenemos relación con personas que consideramos dependientes. Lo cierto es que la dependencia no es un rasgo de personalidad que se tenga o no, sino que todos somos dependientes en alguna medida o en algunas circunstancias. No obstante, hay personas en que ese rasgo está muy presente en su vida, hasta el punto que comienza a generar malestar, conflicto, o a impedir que esta persona pueda llevar una vida independiente y autónoma.


Cómo saber cuando una persona es “demasiado” dependiente:

Las principales características de las personas dependientes son dos:

1. La falta de confianza en sí mismos.

2. La excesiva necesidad de apoyo.

La excesiva dependencia de estas personas a confiar en la capacidad del resto antes que en la suya propia para afrontar distintas situaciones, les lleva a la búsqueda continua de consejo y de la aprobación de los demás en cualquier área de su vida.

Características de las personas dependientes


1. ¿Cómo se comportan?

a) Son amables y atentas para intentar conseguir siempre la aprobación de los demás.

b) Anteponen la felicidad de los otros a la suya propia, esperando a cambio la protección, el apoyo y el cariño que ellos necesitan.

c) Expresan continuamente actitudes y opiniones negativas sobre sí mismos.

d) Piden consejo y opinión constantemente a personas cercanas. Incluso se sienten incapaces de tomar decisiones o iniciar proyectos sin la previa aprobación de los que le rodean.

e) Preguntan constantemente a los demás para que le confirmen que han actuado bien o que las opiniones y decisiones tomadas son buenas.

f) Buscan de forma muy activa, a veces desprendiendo sensación de pesadez, la compañía de los demás.

g) Cuando finalizan una relación íntima, buscan urgentemente otra en la que refugiarse.


2. ¿Cómo piensan?

a) Se ven a sí mismos como débiles y frágiles.

b) Se consideran incapaces de hacer las cosas sin apoyo y minimizan sus cualidades y sus logros.

c) Valoran en exceso las cualidades de los demás.

d) Tienen dudas sobré sí mismos y no confían en su capacidad para tomar decisiones.


3. ¿Cómo se sienten?

a) Les aterra ser abandonados o rechazados.

b) Experimentan grandes sentimientos de vacío, inseguridad, pesimismo y desánimo.

c) Viven con el miedo a decepcionar a las personas con las que tienen relación.

d) Experimentan mucha ansiedad ante los cambios porque se sienten sin capacidad           para adaptarse o hacerles frente.


¿Por qué unas personas se vuelven dependientes y otras no?

Son muchas las razones que pueden influir en que desarrollemos este rasgo de personalidad o no, el temperamento innato de una persona puede reflejar cierta tendencia a este tipo de comportamientos, pero las causas más influyentes están relacionadas con las experiencias de la vida, especialmente con las experiencias que vivimos en la infancia:


– Niños sobreprotegidos: Presentan una mayor tendencia a desarrollar este tipo de problemas pues a lo largo de los primeros años de vida no se les deja que afronten con autonomía los problemas y las dificultades que van surgiéndoles, esto, lo que provoca es que es que el niño no entrene desde sus primeras experiencias la habilidad de resolver conflictos o aceptar que a veces no se puede conseguir todo lo que desea, por lo que no se educan en la emoción de la frustración y cuando ya siendo adultos la experimentan les resulta extremadamente desagradable y aversiva.


  – Niños con ambientes familiares hostiles o despreocupados: Son circunstancias en las que los niños crecen siendo poco atentidos, o recibiendo tratos hostiles o degradantes que les hacen pensar desde que son muy pequeños que no merecen la estima de los demás.


Conclusiones:

La dependencia excesiva está catalogada con un trastorno psicológico de personalidad, por la interferencia tan grande que supone en la vida de aquellos que la poseen, por ello, si observamos este tipo de comportamientos, ya sea en niños o adultos, lo recomendable es acudir a un psicólogo/a que ayude a desarrollar herramientas y a trabajar con los pensamiento (cogniciones) de esas personas para mejorar su nivel de autoestima, su autoconcepto y su capacidad para hacer frente de forma autónoma a los retos de la vida.