¿Cómo hacer frente a los problemas? Estrategias de afrontamiento.

En psicología, hablamos de estilos de afrontamiento para hablar de las estrategias cognitivas (pensamiento) y conductuales que las personas ponemos en marcha para hacer frente a un evento, que puede ser interno (una preocupación, por ejemplo) o externo (un problema con alguien).


Un problema muy frecuente que los psicólogos vemos en consulta, está relacionado con que los pacientes ponen en marcha estrategias que a veces no se ajustan a la realidad del problema, y con ello no consiguen la solución, generando estrés, ansiedad y frustración de forma crónica. Esto, puede acabar desembocando en trastornos de ansiedad o depresión.


Cuando hablamos de afrontamiento es muy importante tener en cuenta que no sólo nos referimos a la solución del problema en sí, sino también a la gestión de las emociones que surgen en estas situaciones problemáticas.


3 Tipos de estrategias de afrontamiento:


Afrontamiento activo o centrado en el problema:


Se denomina afrontamiento activo porque se centra en la búsqueda de soluciones que ayuden

a eliminar o reducir el problema a través de acciones directas que puedan cambiar la situación o reducir las consecuencias que se deriven de ellas.


En general es un estilo de afrontamiento útil para situaciones en las que podamos influir sobre el problema y ejercer cierto control, pudiendo cambiar o eliminar aspectos importantes del mismo.


Ejemplos de este tipo de afrontamiento serían buscar información sobre el problema, sentarse a analizar la situación para barajar un abanico de posibilidades a la hora de solucionarlo, organizar el "plan de acción", llamar para concertar citas en las que podamos gestionar el problema, ponernos en contacto con una persona con la que tengamos un conflicto para aclarar las cosas y buscar una solución, pedir ayuda a quien pueda ofrecernos una solución, etc.